Una exposición en la Catedral de Valencia revela cómo era la piedra original del Santo Cáliz
El museo catedralicio muestra una selección de réplicas de la Sagrada Reliquia hasta el final del Año Jubilar
El Museo Catedral de Valencia acoge una muestra con 18 réplicas de la parte superior del Santo Cáliz, la “copa”, que constituye propiamente la sagrada reliquia. Estas réplicas son de distintos materiales: tres son de vidrio, cuatro de resina y once de piedra; en concreto, cuatro de cuarzo y siete de ágata, que han sido talladas por encargo en la ciudad india de Khambhat. Uno de los grandes reclamos de esta exposición es que algunas de las copas de piedra son supuestamente del mismo tipo de ágata que la copa del Santo Cáliz, incluso de la misma procedencia. Es también llamativo el aspecto blanquecino de este material, que dista mucho del color marrón o pardo-rojizo que muestra el Santo Cáliz.
Según Manuel Zarzo, profesor de Estadística de la Universitat Politècnica de València (UPV) y responsable de esta exposición, “en diciembre de 2025, el arquitecto italiano Dario del Bufalo, experto en vasos antiguos de piedra, participó en el congreso que se organizó en Valencia por la Fundación Santo Cáliz, en colaboración con el Centro Español de Sindonología. En dicho congreso, este experto reveló que la copa del Santo Cáliz puede catalogarse como un vaso múrrino, que era un tipo de ágata, mayoritariamente procedente de la India, que se sometía a diversos tratamientos para mejorar su color”. De este modo se conseguían vasos muy apreciados, según indica Zarzo: “la piedra múrrina tiene un aspecto blanquecino poco atractivo, pero se calentaba a unos 350 grados para conseguir un color anaranjado, y posteriormente los vasos se teñían con caramelo de miel, obteniéndose copas que valían diez veces más que siendo de oro, en época helenístico-romana”.
Según comenta Zarzo, “al principio dudábamos si era correcto afirmar que la copa del Santo Cáliz era un vaso múrrino, ya que el diccionario de la Real Academia define el adjetivo múrrino como «Dicho de una especie de copa, taza o vaso: Hecho de espato de flúor y frotado después con resina de mirra». Como la copa de nuestro Cáliz no es de espato-flúor sino de ágata, no debería llamarse múrrino según esta definición. Sin embargo, Dario del Bufalo nos ha proporcionado razones convincentes que, a partir de ahora, respaldan su catalogación como vaso múrrino”.
Para poner de manifiesto todo este complejo proceso de elaboración y modificación del color, en la exposición se presenta un fragmento de la piedra múrrina y tres copas en distintas etapas de elaboración, primero esbozando exteriormente la forma, y luego vaciando el interior.
Por otra parte, para ilustrar cómo habría sido la copa del Santo Cáliz si no hubiera recibido ningún tratamiento de coloración, la exposición presenta tres copas múrrinas en su aspecto original. En una de ellas, las bandas del ágata en vertical se parecen al bandeado blanquecino que se observa en la parte trasera de la copa del Santo Cáliz, cuya formación todavía está en estudio. Según explica el profesor Zarzo, “la gran similitud entre el bandeado de esta copa y la del Cáliz nos llevó a pensar que éste sería su aspecto antes de ser teñido con caramelo. Sin embargo, investigaciones posteriores indican que muy probablemente esta singular reliquia ha recibido los dos tratamientos mencionados para modificar su color: primero, por cocción a unos 350 grados para adquirir un color anaranjado y, finalmente, tinción con miel del vaso terminado”.

El profesor Zarzo enfatiza que “una de las singularidades de la copa del Santo Cáliz es lo que se denomina efecto dicroico: a simple vista es de color marrón, pero con luz transmitida adquiere tonos anaranjados. Este dicroísmo, que se puede apreciar en una de las copas expuestas de cuarzo marrón, es común en algunos tipos de ágatas y piedras preciosas, de modo que el proceso de tinción probablemente pretendía imitar este efecto con la mayor naturalidad posible”.
“Esta muestra es otra nueva acción que emprende la Catedral para reforzar el conocimiento y la difusión del Santo Cáliz dentro de este III Año Jubilar Eucarístico” señala Álvaro Almenar, canónigo celador del Santo Cáliz, “estamos muy agradecidos al profesor Zarzo por habernos cedido estas réplicas y estamos seguros que despertará la curiosidad de nuestros peregrinos y visitantes.”
© Catedral de Valencia / Crédito fotográfico: Catedral de Valencia
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